“Hubo una época en la que no me reconocía a mí mismo”

  • Raúl ofrece a MOTV una de sus entrevistas más personales
  • “Después de los conciertos, quería olvidarme del mundo y rompía a llorar”

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David Hernández

Año 2000. Los ordenadores y los aparatos electrónicos no dejaron de funcionar. Los falsos profetas se equivocaron, pero muchos se creyeron el bulo y entraban con ciertas dudas en el nuevo milenio. Gran Jubileo para la Iglesia católica, año del dragón para el horóscopo chino y el del eclipse total de luna. Aquel verano pasó de todo: José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido Secretario General del PSOE, el Concorde se estrelló en París, Fujimori ganó sus terceras elecciones en Perú y Hugo Chaves las segundas en Venezuela, y, en Estados Unidos, se estrenó ‘Dora la Exploradora’. Pero a los españoles nada nos paraba en la pista de baile. Como poseídos, todos repetíamos a la vez una extraña coreografía. A Ricky Martin y a Chayanne les salió un duro competidor. No había fiesta en la que no sonara ‘Sueño su boca’. Fue el año de Raúl. El verano en el que este alavés irrumpía con fuerza en el panorama musical.

No fue uno de esos artistas de un único éxito. Se convertiría en una de las estrellas estivales. A su primer hit, le seguirían otros como ‘Prohibida’, ‘As de corazones’ o ‘Quiero’. En aquellos primeros años, otro artista, Miguel Sáez, también pisaba fuerte con éxitos como ‘Mala mujer’. Hace algunos meses, unían sus voces a la de Mario Mendes para lanzar un single que no para de sonar desde entonces: ‘Quiéreme como soy’. Un tema muy actual y con ritmos electrolatinos. Ahora, Raúl y Miguel Sáez repiten el éxito de esa canción con ‘Me hace falta tu amor’, su nuevo sencillo.

-Aunque desde tus inicios nos has acostumbrado a temas muy bailables, siempre has tenido mayor tendencia hacia la balada. Por eso, sorprende el carácter latino de tus nuevos trabajos.

-¡Hay que hacer un poco de todo! Hace un par de meses, estrené una balada con Ángela Dionisio, ‘Dejó atrás’. Una historia muy tierna que cuenta cómo los artistas intentan buscarse la vida. No es que vaya cambiando de estilo según la época. Realmente me apetece cantar un poco de todo y, aunque la balada siempre ha sido esa espinita que aún no he llegado a conquistar, también me gusta hacer algo movido.

-También es cierto que, en estos dos singles más latinos, mantienes tu esencia. Aportas un tono más melódico.

-Cada uno tenemos un estilo muy marcado. Somos tres artistas muy distintos, pero creo que hemos conseguido que haya equilibrio y se respete la personalidad de cada uno.

-Resulta bonito veros a Miguel Sáez y a ti trabajando juntos. Habéis marcado muchos de nuestros veranos, tú con ‘Sueño su boca’ o ‘Prohibida’, él con ‘Mala mujer’.

-Era una asignatura pendiente que teníamos los dos. Ambos estábamos en Horus y siempre habíamos hablado de hacer algo juntos. Pero, al final, por diferentes proyectos e historias no había podido ser. Surgió ‘Quiéreme como soy’ y Miguel me llamó para ver qué me parecía. Me apetecía mucho.

-Esto sirve para romper algunos mitos sobre las rivalidades. En vuestros inicios musicales, Miguel Sáez y tú siempre estabais en el top ventas entre los más vendidos, “compitiendo” por ser el número uno.

Es la prensa la que se encarga de crear ese tipo de rivalidades. Cada uno trabaja todo lo que puede, hace lo que puede e intenta meter la cabeza donde te dejan. No te fijas. No hay tal rivalidad.

-Tal vez entre vosotros no, pero, ocurre en todas las profesiones, y quizá en algunas como la música, el periodismo o la interpretación existen muchas más envidias.

-En el mundo de la música, te das cuenta de que los rivales más rivales de los que siempre han hablado los medios de comunicación, de repente hacen un dueto juntos y lo petan en todas las listas. Lo de la rivalidad es siempre muy relativo.

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“He cambiado”

Su trayectoria está llena de premios y reconocimientos. La real, no la de Wikipedia. Se queja de la poca fiabilidad de una de las webs más consultadas. “¡Qué nadie se fíe de Wikipedia!,” exclama. “Cada dos por tres, entro a cambiar datos erróneos y, a la semana siguiente, me lo vuelven a cambiar. No sé qué fiabilidad tiene y por qué la gente le da credibilidad.” Tiene razones de peso para dudar sobre la calidad de la información que ofrece la página: “El otro día, leí en mi propia biografía que, como en la música me había ido mal, había abierto un chiringuito en Fuengirola que se llamaba ‘Sueño su boca’.” También habían publicado en una ocasión que se había retirado de la música, lo cual no es cierto, ya que, durante los últimos 17 años, no ha hecho otra cosa. “Puedo estar más o menos en los medios de comunicación, pero no me he retirado en ningún momento. He tenido años en los que he estado un poco más tranquilo, preparando un nuevo disco, grabando cosas, haciendo pruebas… Pero todos los años saco algo nuevo y hago mi gira de conciertos y actuaciones,” señala y se pregunta: “¿En qué momento alguien decide cambiar esto sin contrastar la información y Wikipedia lo permite?” “¡Estás muerta, Wikipedia!” – exclama con tono divertido y nos reímos.

-Cuentas con discos de oro, seis de platino y uno de diamante. Después de tantos reconocimientos, ¿cómo se lleva tener que luchar de nuevo y que cueste tanto volver a lanzar un súperhit?

-Eso no me molesta. Me gusta mucho mi trabajo. Evidentemente, buscas el aplauso del público y el reconocimiento, pero, cuando ves que tu vida sigue estando vinculada a la música, que sigues trabajando en ello, que sigues disfrutando cada vez que te subes a un escenario… Soy feliz. ¿Que me gustaría tener más logros? Pues sí. Pero no me cuesta. Lo vivo de una forma intensa y tengo la suerte de poder hacer lo que me gusta cada día.

-Pero imagino que el esfuerzo será mayor, porque tus dos últimos discos no han tenido tanta repercusión como los anteriores.

-Evidentemente. El mercado ha cambiado, yo he cambiado, ha cambiado mi estilo de música, mi forma de vivirla y de disfrutarla. Pero ya no dependo sólo de una discográfica. El trabajo lo hago yo, desde dentro, con mi equipo de toda la vida.

-Hay gente que cree que muchos de los artistas que triunfabais a finales de los 90 o principios del 2000, os habéis retirado, porque no llegáis al público de la misma forma.

-Antiguamente, las radios daban cabida a casi todos los artistas. Ahora mismo, está muy vetado. Reconozco que, en general, a mí las radios me han apoyado siempre. Hay algunas que han sido mucho más selectivas, que tienen un estilo muy marcado y hay artistas a los que simplemente no quieren. Lo respeto. Pero la TV también ha cambiado. Había programas musicales por los que todos los artistas pasábamos para estrenar nuestros singles y presentar nuestros nuevos discos. A día de hoy, ya no existen programas en los que puedas presentar un single. El mercado ha cambiado. También Internet ha cambiado, y las redes sociales ayudan, pero la variedad es tan amplia que hay público de toda la vida que te ha perdido la pista y que a lo mejor sí desease seguir disfrutando de tu trabajo.

-¿Cómo has evolucionado tú desde entonces?

-He probado muchos palos musicales. He hecho de todo. Ahora, estoy en una situación en la que hago lo que me da la gana y me apetece en cada momento. Como puedo disfrutar de mi trabajo, evoluciono según lo que me pide el cuerpo cada día.

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“Sacrifiqué mi vida personal”

-Recientemente has participado con un tema en la serie ‘Amar es para siempre’.

-Me hizo mucha ilusión, por poder compartir un disco con muchos artistas con los que había coincidido en galas y conciertos, y por hacer un tema como más roquerillo. Fue muy divertido. Además, en el capítulo no salía como yo mismo, sino interpretando a un artista de los años 70-80. Me pareció una aventura divertida.

-Ha debido ser como volver a tus orígenes, como cuando cantabas en ‘Nada es para siempre’.

-Antena 3 me ha dado muchas oportunidades y me ha abierto muchas puertas siempre.

-¿Qué es lo que más añoras de aquella época?

-Había momentos fantásticos. –responde tras quedarse pensativo varios segundos. –Estar a tope en los conciertos, con 6.000 personas. Eso como artista te llena muchísimo. Hacer una fiesta y oír a todo el mundo gritando tus canciones… Es algo que vivo hoy día también, pero mucho más relajado.

-También hay cosas que no echas de menos.

-Era una época en la que, en tres meses, hacía 80-90 conciertos. Esos estreses de trabajo, de levantarme cada día en un sitio, no saber dónde estoy, el agotamiento físico, tanto tiempo lejos de mi familia, de mis amigos, de mi casa… Esas cosas no las añoro. Me gusta la marcha, me gusta la caña y me gusta el trabajo. Pero hubo una época en mi vida en la que ya no me sentía yo mismo. Simplemente, era una persona trabajando y trabajando, sin respetarme yo a mí mismo. Hay que tener unas prioridades y, en aquella época, para mí la máxima prioridad era mi trabajo. Sacrifiqué muchas cosas a nivel personal.

-En esas situaciones, es más habitual de lo que parece, al finalizar un concierto, llegar a la habitación del hotel y sentirte solo. ¿Te ocurría?

-¡Muchísimas veces! Y muchísimas veces, al terminar un concierto, con el subidón de adrenalina, entrar en la habitación y querer olvidarte del mundo y romper a llorar. Decir: “me va todo fenomenal, estoy encantado, pero necesito descansar y respirar.” Fue muy duro.

Raúl-MOTV-1-¿Ahí fue cuando te tomaste unos meses sabáticos para descansar?

-Al terminar con la gira del segundo disco. Habían sido dos años de estrés absoluto, sin parar, de volverme loco y no reconocerme a mí mismo. Me tomé una época de relax para elegir repertorio y tomármelo con calma, y luego ya fue cuando me fui a Miami a grabar con Quique Santander.

-¿En qué habías cambiado para no reconocerte a ti mismo?

-Era una máquina. Lo único que hacía eran conciertos, entrevistas, sesiones de fotos, firmas de discos, atender a doscientas mil personas a las que saludaba y de inmediato olvidaba su cara y su nombre… Era demasiado.

-¿Cambió tu carácter?

-De eso me he dado cuenta con el tiempo. Me he vuelto más distante. He puesto más barreras en mi vida. Me he vuelto más cerrado. Me cuesta muchísimo encontrar pareja, por eso sigo estando soltero.

-Sigues soñando su boca. –bromeo para quitar hierro al asunto.

-¡Ya no la sueño! Me he aburrido ya. – responde riendo. – ¡Sólo tengo pesadillas y sueños de vuelos!

-¿Por qué? ¿Tal vez miedo?

-No es por miedo. Simplemente me he vuelto mucho más exigente. Sé lo que quiero y sé lo que no quiero. Sobre todo, sé lo que no quiero. Al haber puesto tantas barreras, me cuesta mucho más abrirme a la gente. Con el paso del tiempo, te das cuenta de que has sacrificado más de lo que tú pensabas y de que te has creado una coraza que, muchas veces, aleja a la gente.

-¿Hay algo de lo que te arrepientas?

-De nada. Todo me ha servido para crearme a mí mismo. Lo que he hecho ha sido conscientemente y teniendo en cuenta las consecuencias. ¿Por qué voy a arrepentirme? Me he equivocado muchas veces, pero no me arrepiento de haberme equivocado porque, en ese momento, estaba seguro de que las decisiones que estaba tomando eran las correctas.

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