Ligar en un autobús

Soy Un Loser

Bueno, queridos y queridas lectores de hoy.

En breve tengo que regresar a Madrid de nuevo en un autobús porque para mi desgracia no tengo dinero para pagarme un avión. El viaje de ida fue absolutamente horrible así que no tengo grandes esperanzas depositadas en el de vuelta.

En el de ida, el autobús estaba hasta la bandera. No quedaba un solo asiento libre. Yo estaba sentado en la parte de atrás, que era donde se había sentado un enorme grupo de poligoneros, chonis, canis, pokeros, bakalas o como queráis llamarlos que se debían ir de excursión de grupo a Euskadi. Os hacéis a la idea.

Ellos  iban muy monos, ataviados con abalorios dorados, cadenas de oro, grandes anillos, zapatillas deportivas de marca y chándals, camisetas sin mangas. Rapados o rapados, rapados, pero con cresta, o sin cresta pero rapados por los lados.
Ellas: grandes pendientes  de aro,  minishorts, ‘tops’ minúsculos…  Melena larga con raya al medio, como si se la hubiera lamido una vaca. Chokers en  el cuello.

Y todos pegando gritos: “ Dayana, hasste un directo”, “ Toni, bro, ¿has traído patatas?” Cuando empezaron a sacar cervezas yo sabía que aquello iba a ir mal.

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Como vosotros ya habéis supuesto empezaron a poner música en sus móviles, si es que se puede llamar música a una especie de sonido infernal que era algo así como reguetón sobre una base de hardjump. Se reían mucho, mucho. Yo me puse los cascos, me metí entre pecho y espalda uno de los lexatines que me había dado la médica cuando me dio el ataque de ansiedad y me encomendé a la divina providencia.

Al menos con los cascos no escuchaba tanto  la música de los poligoneros, chonis, canis, pokeros, bakalas o como queráis llamarlos y bueno, me sentía un poco más tranquilo, pero mi siquiera con los cascos me podía abstraer completamente de la que se estaba liando. Estaban montando un pollo de mil pares de cojones, y se iban  pasando la cerveza los unos a los otros, aunque, que yo sepa, está prohibido ingerir bebidas alcohólicas en el autobús, pero ¿quién se iba a atrever a recriminárselo a una panda de bigardos más mazaos que Conan que te podían dejar muerto de una galleta? No el que os escribe que, como bien sabéis, es bajito, gordito y asmático.

Los poligoneros, chonis, canis, pokeros, bakalas o como queráis llamarlos se habían dividido entre los chicos y las chicas que estaban sentados segregados por sexos como si aquello fuera un colegio del Opus, y se notaba que había un líder en cada grupo. El de los chicos era el tal Toni. La de las chicas, Dayana. Nada me hizo pensar que fueran novios.

Dayana era guapa y, a diferencia del resto de sus choniamigas, no iba maquillada, o no tanto como para que se notase mucho. Era con mucho la más discreta de todas. Y la más guapa. A mi no me suelen gustar las rubias, pero ésta me encantó. Desde mi asiento tenía una perspectiva perfecta de lo que hacía, y estaba encandilado con ella. Las otras se reían más, se movían mucho, hacían todo lo posible por llamar la atención. Pero ella casi no se movía. Sonreía, y ya. Eran las demás las que se dirigían a ella. Supuse que era la líder porque era la más guapa y la más centrada.

Inevitablemente la chica se dio cuenta de que yo miraba y eso le debió crear curiosidad. Al  rato se creó un juego muy extraño. Yo sabía que ella estaba ahí, ella sabía que yo estaba allí. Disimuladamente recorríamos el autobús con la mirada como quién no quería la cosa y de pronto nuestras miradas coincidían, deteniéndonos por un momento para podernos observar. Era guapa, pensaba yo, qué bien le quedaba el pelo suelto, qué sonrisa tan bonita. De pronto, ella me veía viéndola y yo cobardemente desviaba la mirada sintiendo vértigo y no precisamente por los bandazos del autobús. Nervioso y paralizado, creía que en cualquier momento me daba otro ataque.

choker.pngNo sin mi choker

En fin, así seguimos hasta que llegamos a Miranda de Ebro creo recordar donde paramos para tomar un bocadillo. Nos bajamos todos.  Los poligoneros, chonis, canis, pokeros, bakalas o como queráis llamarlos no entraron en el restaurante. Todos traían bocadillos y cervezas. Yo iba a entrar a comprar algo pero decidí quedarme en la puerta haciendo que leía un libro y en realidad mirando a Dayana, que se daba cuenta perfectamente de la jugada e intercambiaba risitas cómplices y codazos con las amigas, que se habían coscado también. Todo era muy adolescente y muy bonito, un poco avergonzante también.

El viaje siguió así hasta que llegamos a la entrada de Bilbao y nos encontramos con LA CARAVANA DEL INFIERNO. O sea, que antes de llegar a la ciudad había caravana. El autobús se detuvo.

No sé si habéis ido alguna vez a Bilbao pero la entrada en coche se hace bajando un monte en una carretera con más curvas que Sofía Vergara y claro, el autobús iba avanzando, traqueteaba, pegaba un frenazo brusco,  el autobús iba avanzando, traqueteaba, pegaba un frenazo brusco,  el autobús iba avanzando, traqueteaba, pegaba un frenazo brusco,  y yo iba sintiéndome cada vez peor, con el estómago y la cabeza dándome vueltas, sudores fríos, me encontraba fatal, fatal, fatal, cuando de repente…

¡¡¡¡Buarghhhhhh!!!!

Vomité.

vómito.png

Eché la pota en medio del autobús.

Las poligoneras se volvieron toas locas “Qué ajjjco, tío, cómo te passssas chaval, qué horror”, y luego empezaron a quejarse a gritos de lo mal que “golía” (sí, lo decían así: goler) y bueno, armaron más escándalo que la Veneno en un cuartel  y yo sabía que, si alguna vez yo tuve la más mínima posibilidad de ligar con Dayana, la acababa de perder. Aunque total, como me sentía morir, lo mismo me daba.

Solo una de las canis, poligoneras, pokeras, bakalas o como queráis llamarlas, la más fea de todas, una gorda con granos que se llamaba Rakel (lo escribo así , con K, porque supongo que ella lo escribiría así también) se compadeció de mí y me dio una botella de agua.

Yo me había manchado los pantalones y olía fatal.

Cuando por fin llegamos a Bilbao, el grupo de los poligoneros, chonis, canis, pokeros, bakalas o como queráis llamarlos se fue hacia el hostal que habían pillado armando mucho escándalo. Dayana ni siquiera me miró. Rakel, sí.

Por supuesto el título de este post “ Ligar en un autobús” es engañoso. Porque no ligué nada. Pero quería llamar vuestra atención.

¡Hasta mañana corazones!

COMO DIGO SIEMPRE: DEJADME COMENTARIOS. ME DA IGUAL QUE SOLO DIGÁIS “ERES UN LOSER DE MIERDA” O QUE SEAIS UNOS HATERS, pero es que nos importa mucho entre otras cosas que MOTV aparezca en buscadores y se posicione. Y además yo, personalmente, soy muy narciso. Si no, de qué iba a escribir un blog. 

Un beso a todos.

La cancioncita de hoy.

Lori Meyers

Alta fidelidad

Supongo que esta canción habla de un Nini, así que se la dedico al Toni, que nunca me va a leer.

Cada mes se pregunta si hay un después, 
se preocupa de lavarse sólo una vez 
al mes, al mes, al mes… 

Se ha dejado su tarjeta de presentación, 
estará orgulloso, solo anclado en el sillón, 
vencedor, vencedor, vencedor… 

Todo esto es culpa de la gente… 

Sólo ve telebasura y compra el corazón, 
siempre se hace el caradura en cuanto hay ocasión 
sin razón, sin razón, sin razón… 

Sólo así obtiene el premio de consolación 
y los lunes se levanta a partir de las dos, 
con el sol, qué calor, qué calor… 

Todo esto es culpa de la gente, 
¿por qué te hace sentir tan diferente? 
Todo esto es culpa de la gente… 

 

No le cogen el teléfono ninguna vez, 
llamarán, llamarán, llamarán después. 
No le cogen el teléfono ninguna vez, 
llamarán, llamarán después … 

Todo esto es culpa de la gente, 
¿por qué te hace sentir tan diferente? 
Todo esto es culpa de la gente …

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21 comentarios en “Ligar en un autobús

  1. Poner un título falso para llamar la atención es muy loser… es malo para tu autoestima, ¿te das cuenta de qué mensaje te envías a ti mismo?

    Que no mereces el interés de los demás y debes conseguirlo por medios poco éticos.

    Y a los demás nos haces sentir utilizados y engañados.

    Piénsalo.

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    1. Jo, siento enormemente que te haga sentir engañado o estafado. Pero lo de “hacerte sentir” eso aí que es de loser, porque tú eliges tus propios sentimientos. Lo de que ” no merezco el interés de los demás y debo conseguirlo por medios poco éticos” pues… tell me tell me tell me tell me somethin I don´t know, que es una canción de Selena Gómez. Si pudiera conseguir el interés de los demás por medios éticos mi sobrino sería Potxolo Politxu, y no un puto loser

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    2. Bueno, si mereciera el interés de los demás y lo pudiera conseguirlo por medios normales no seria un puto loser sería Potxolo Politxu
      Por otra parte en mis talleres siempre digo . No digas ” me haces sentir”. Di ” me siento”. Cada persona somos responsables de nuestros propios sentimientos. Si no, le cedemos la responsabilidad a otros. No le puedes ceder la responsabilidad de tus sentimientos a un loser.
      Abrazos

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      1. Hola Lucía, gracias por tu respuesta.

        La verdad es que comparto tu interés por expresarnos adecuadamente, así que lo diré con otras palabras:

        “A los demás nos puede molestar haber sido engañados con un título que no se corresponde con el contenido del texto”.

        Por cierto, lo de que “si mereceriera el interés de los demás… no sería un puto loser”, no lo comparto. No creo que el autor del texto sea ‘un puto loser’. Y no creerse merecedor del interés de los demás me parece un error de percepción. Tú misma en tu Facebook hacías referencia a cómo una amiga tuya había descubierto que siendo auténtica podía atraer más atención que falseando la realidad.

        Pues lo mismo se aplica aquí.

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  2. Como siempre te digo, me encantan tus artículos y te animo a seguir escribiendo. Espero que la vuelta en bus fuera mejor. Un saludo desde Zaragoza 👏

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    1. Claro que me importáis los lectores. Pero ya que mi primo me está dando la oportunidad de escribir en su revista, me gustaría que los demás contenidos de la web tuvieran repercusión. MOTV no es mi diario, es una revista que mi primo se está currando mucho desde hace un año. Escribir aquí es una gran oportunidad, que, como conté, principalmente me iba a servir para desahogarme a modo de terapia. Está creciendo más de lo que nunca hubiera imaginado. Por eso quiero que, además de este blog, la gente lea las entrevistas y el resto de contenidos. Perdona si no se ha entendido bien arriba.

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      1. Justamente porque quieres tener más lectores, debes respetar a los que ya tienes. Un fallo (o muchos) lo puede tener cualquiera. Aprovecha el feedback porque por cada persona que lo da, muchas piensan o sienten lo mismo y no lo dicen.

        Ánimo y mi admiración por tu valentía escribiendo.

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  3. Y digo yo una cosa, ¿por qué la gente sólo sabe criticar?
    A mi me gusta cómo escribes,eres natural y no muestras una exagerada cursilería o palabras rebuscadas.
    Por cierto, ¿se podría colaborar en la revista???
    Un saludo y sigue escribiendo…

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  4. Ostras, tío, te iba a decir que cómo te considerabas un loser habiendo ligado con la más guapa pero llegado el final,lo afirmo: Eres un loser! Loser y vomitón inoportuno! Me ha dado una penica… 😂

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  5. Me parece fatal que describas a la UNICA persona que te ayudó como “la mas fea de todas, gorda y con granos”.
    Tal vez si no te centraras tanto en el fisico de las personas y te fijaras en otras cualidades que no fueran “tener un pelazo” dejarías de ser tan looser y estas historias acabarían mejor.

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    1. Hola Noelia, cuando se te acerca un tío muy feo, gordo y con granos, ¿eso te afecta de alguna manera? Es por curiosidad ya que por lo que comentas, da la sensación de que tú no tienes en cuenta esos aspectos.

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      1. Pues si estoy vomitando y me acerca una botella en vez de reirse de mí y humillarme como comentas que hacía el resto, lo que menos haría sería fijarme en eso. Te lo puedo asegurar.

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  6. Ya no necesitas psicólogo, con los comentarios y críticas te va a llegar.. A mí me gusta cm escribes.. Lo demás ni me quita ni me da. Gracias por el rato de risas

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  7. Yo me siento identificada con este viaje en autobús, viendo a grupos de personas comportándose en forma poco respetuosa…
    Me gustó la historia.

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