Hipsters borrachas y otros momentos malasañeros

Soy Un Loser

Bueno, ayer os dejé con la Bebé y yo morreando en un café de Malasaña.

Pues eso, que cuando me recuperé del impacto, miré a mi lado y allí estaba David mirándome  con los ojos como platos.

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Yo tampoco me creía lo que estaba sucediendo pero mira, a nadie le amarga un dulce, y menos a alguien a quien no se los suelen ofrecer. Así que yo seguí allí, besando a aquella preciosidad aunque tenía clarísimo que la chica, por mucho café que hubiera bebido, llevaba una tajada como un piano. Por debajo del sabor a café y de la pasta de dientes yo aún detectaba, como si aquello fuera una cata, un ligero poso a vómito. ¿Os da asco? Creedme que cuando uno está besando a una chica así, ese detalle poco importa.

En asuntos de chicas y bares la tolerancia es la mejor religión

En eso estaba, en mi particular nube de algodón, con su purpurina, su arcoíris y casi diría que sus unicornios voladores, cuando la chica deja de besarme y me susurra al oído:

-Quiero comerte la polla.

Adiós arcoíris, nubes de algodón y purpurina y paso a una visión de la falsa Lolita con mi polla en la boca. Me quedé blanco. Aquella chica que parecía la visión de la inocencia y la dulzura, y su melenita lisa y sus ojos enormes y con su trajecito de lunares y sus zapatillas Converse, hablándome como si duera una estrella porno.

-Me parece muy bien – fue lo único que acerté a decir.

-Pues vamos a mi casa- dijo ella

-Pagamos primero ¿no? – dije yo.

 El caso es que a mí no me apetecía ir a su casa. No inmediatamente al menos. No la conocía de nada; ella, ya lo he dicho,  iba borracha como un cosaco y yo iba absolutamente sobrio, y yo no soy precisamente el tipo de tío al que preciosidades que aparentan veinte años y que parecen salidas de un vídeo de Varry Brava le digan así de pronto que le quieren comer la polla. Venga, os lo voy a reconocer. Estaba acojonado.

“Dar  un nuevo paso, decir una nueva palabra, es lo que la gente teme más.” – Dostoyevsky

Pagamos, salimos del local, ella y yo cogidos de la mano, y yo propuse que nos fuéramos a tomar otra copa.

-No, vamos a mi casa – dijo ella.

– Sí, vamos a ir a tu casa, te lo juro, pero yo necesito una copa.

-Pues vamos al Tempo – dijo ella.

-Nena, en el Tempo están tus amigos…

-Sí.. ¿y?

-Que dijiste que tenías novio. No sé, tú sabrás si quieres ir.

Se quedó callada.

-Vale, vamos al Aleatorio- dijo.

Y allí nos fuimos. Ella y yo cogidos de la mano, David mirándonos como si se le hubiera aparecido la misma Virgen de Lourdes, yo todavía sin creerme lo que pasaba. Finalmente la abracé para que no se notara que ella aún iba haciendo eses por la calle.

Llegamos al Aleatorio. David entró, Nosotros nos quedamos en la puerta. Ella empezó a morrearme de nuevo y a insistir como un disco rayado en que quería comerme la polla. A esas alturas yo ya me daba cuenta de que, por mucho café que hubiera bebido, la Bebé iba más ciega que las Grecas. A saber desde cuándo llevaba celebrando el cumpleaños.

Pero hay chicas que tienen un don sobrenatural. Y es que pueden emborracharse todo lo que ellas quieran y aún así siguen estando divinas. La Bebé tenía los ojos brillantes, la melenita lisa hecha un estropajo, la nariz tan roja como la del reno Rodolfo (el del trineo de papá Noel)… Vamos, me pillas a mí así y no me tocas ni con un palo de escoba. Pero ella parecía divina. Es lo que tienen ese tipo de chicas.

Entramos en el Aleatorio.

David se perdió entre la multitud hablado con cualquiera de sus trescientos mejores amigos.  La Bebé no hacía más que besarme y seguir con su cantinela de “ tevoyacoooomerlapolla-tevoyacommerlapolla”, yo serguía alucinando porque no entendía nada.  Así que decidí irme a la barra a pedir un gin tonic a ver si por lo menos un poco borracho me encontraba capaz de lidiar con esa situación.

Ya lo decía Capote.

“Líbrenos Dios de las plegarias atendidas.”

Ahora que lo pienso, igual lo decía Santa Teresa.

Bueno, lo dijera quien lo dijera,  el caso es que Dios o la Divina Providencia o el Universo o o lo que sea me había enviado aquel regalo y allí estaba yo acojonaíto perdido y muerto de miedo.

Escandar-AlgeetY resulta que en la barra me encuentro a Escandar Algeet.

Pues es un poeta que me gusta mucho. Y que por lo visto además de poeta es el dueño del bar. Pero no sé, que me dio como un subidón, verle allí. Fue como una señal divina. Como si Dios me dijera: “Te he enviado una chica monísima y te he puesto en la barra a un tío al que admiras, ¿ quieres que te lo deje más claro?”

Yo aún así dudaba.

Y entonces Dios me envió la tercera señal.

Al fondo del bar, pero no tan al fondo como para que ella no pudiera verme, mirándome con los ojos muy abiertos, cogida de la mano de I., estaba Eme.

Eme tan bellísima como nunca y como siempre pero no tanto como la chica que llevaba yo cogida de la mano.

Dios me quiere, pensé. No me he encontrado a Eme yendo solo con mi cara de perdedor de siempre. Me la he encontrado el único día en el que llevo a una chica conmigo. Y no a una chica cualquiera, no. A la chica más preciosa que me he encontrado en años. Porque Eme es guapa sí, Mucho, Y sexy. Y lo sabe. Pero la Bebé era otra cosa. Era… No sé. Tenía un tipo de belleza angelical, dulce, completamente diferente.

Continúa mañana…

Bueno, queridos y queridas lectores y lectoras. Según nuestras estadísticas hay gente que me lee, lo cual me llena de orgullo y satisfacción y también (por qué no decirlo) y también de sorpresa, porque cuando empecé a escribir esto sinceramente no pensé que me leería ni Perry. Agradezco a mi amada tía su labor de edición y os comunico que pienso seguir con esto y que sí, que esta historia avanzó y que la chica se puso más y más borracha.

Pero si yo os cuento mi triste vida y vosotros la leéis.. ¿no podíais, al menos, darme ánimos? Vamos, porque yo sé que hay gente al otro lado, pero es que esto parece Expediente X.  O sea, la verdad está ahí fuera. Vosotros estáis ahí, pero no os siento ni os percibo. ¡Manifestáos, presencias invisibles! ¡Dejadme un comentario! Decidme algo. Me siento solo aquí frente al teclado. Me bastan comentarios de una línea que digan “ánimo, te leo”. Vamos, que no se os caen los anillos ni nada. 

La cancioncita de hoy 

Que igual la letra no tiene nada que ver con el tema de hoy,, pero es que me gusta mucho este grupo.  Y me gusta eso de “Lo has hecho tan mal que me parece bien”.  Y lo de ” has brillado tanto que ahora ya estás ciega”. 

Se la dedico A Eme porque parece escrita para ella.

¡¡Hasta mañana corazones!!

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36 comentarios en “Hipsters borrachas y otros momentos malasañeros

  1. Por supuesto que te leemos!!!! Pero niño, cómo se te ocurre dejarnos así, a la mitad?! Impaciente estoy esperando el desenlace! Qué bien escribes, una gozada.

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  2. Tienes una narrativa interesante,describes con detalle las situaciones,personajes y ambiente.
    Un consejo: si la historia es real, yo no me acostaría con alguien ebrio y que no conozco.
    Sigue escribiendo e intenta otros géneros, suerte!

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  3. Hola!!! Yo te sigo y me encata como escribes. Siempre me arrancas unas cuantas sonrisas.
    Mucho ánimo desde Sydney! Mira que lejos has llegado con tu blog 😜!

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  4. Te he leido a traves de los enlaces que tu tia ha puesto en su facebook, pero me gustaria saber si publicas tu blog en facebook para seguirte directamente.
    Me gusta mucho como escribes y me has sacado alguna carcajada en el autobus de camino al kurro…

    Rafa desde Londres

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  5. Te leo. Nunca dejo comentarios, así es que incluso en tu petición me has convencido. Espero poder leer la continuación, tengo curiosidad.
    Ánimo con la historia y con todo lo demás.

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  6. Pues mira, hoy es el primer día que te leo.
    Y me ha gustado, hombre.
    Así que te añado a marcadores y favoritos.
    Por cierto, yo también escribo, pero más para mí.
    ¡Un abrazo enorme!

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  7. Uy, se me olvidó darte mi opinión con respecto a este episodio.
    Si te da buenas vibraciones, si te apetece, la vida solamente se vive una vez, así que adelante porque esas experiencias únicas son las que nutren al ser humano.
    No digo nada más, que luego todo se sabe.
    Otro abrazo.

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  8. Ja ja ja, pensaba que no se notaría…. Te leo y además me gustan mucho tu historias subterráneas. No necesitas ánimo…. Hay gente que tiene una vida aburrida y a ti te pasan cosas.

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  9. Yo también te leo, me encanta cómo escribes, pero eso de esperar días para ver cómo acabó la noche de un loser ainsss me muerdo las uñas !

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  10. Hola Guapo. Tú di lo que quieras pero si fueras tan feo, gordo y deprimente como te crees que eres no te pasarían las cosas que te pasan, y no podrías contarlas tan bien contadas. Me divierte mucho MUCHO leer tus peripecias. Dejo pasar una semana y leo varias de tus entradas seguidas.
    Y sí, dale las gracias a tu tía. Llevo leyéndola toda mi (y su) vida, desde el premiado “Amor, curiosidad, prozac y dudas”. A ti te leí la primera vez por su llamada, pero me enganché por tus historias y tu estilo escribiendo.
    Una última cosa, cómprate un espejo que te dé un reflejo realista, y tira ese espejo que te devuelve una imagen de ti mismo tan distorsionada.
    Escucha y créetelo: ¡MOLAS! Y mucho

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  11. Pues lo estás consiguiendo amigo. Yo te leo también y me han enganchado tus historias que devoro literalmente. Me da un poco de miedo llegar al final y tener que esperar la siguiente publicación, porque desde que he descubierto el blog no he podido parar de leer.

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