Por qué nos gustan las mujeres que están locas

Soy Un Perdedor

Os paso un extracto de una entrevista con el director de cine Carlos Vermut:

GQ: Por otro lado resulta muy interesante la figura de Bárbara Lennie como loca diagnosticada. Siguiendo la máxima de que cuanto más complicada es una chica, más suele interesar a algunos hombres, la metáfora inmediata que estableces entre su desequilibrio y la atracción que genera en otro de los protagonistas es muy estimulante.

C.V: Si te refieres a las Manic Pixie Dream Girls, no era mi intención relacionarla con ellas. Esa clase de chicas son justo lo contrario a lo que a mí me interesa. Lennie no es ese tipo de loca de Malasaña al que te refieres, porque las locas de Malasaña se hacen las locas. Bárbara es un misterio, un gran enigma. Se te ocurre decirle ‘¿Quién eres?, ¿de dónde has salido? Estás como una cabra, pero me atraes’. Podría decirse que ella “es loca” y las otras que mencionas “están locas”.

Cuando la he leído me he acordado inmediatamente de Mina, porque no sabría deciros si Mina estaba loca o se hacía la loca. Probablemente ambas cosas. Lo que sí se deciros es que a mí me atraen las locas. O sea, eso de que “cuanto más complicada es una chica, más suele interesar a algunos hombres”, en mi caso se cumple. Y Mina no es que sea complicada, no. Lo siguiente.

Voy a hacer una lista de “complicaciones” de Mina.

Tiene muy mala hostia, y nunca sabes por dónde va a saltar, por qué se le puede disparar.

Es muy, muy rácana, muy mirada con el dinero.

Le dan venadas muy divertidas, y eso engancha. Pero claro, lo divertido forma parte de su locura. Es decir, que de pronto le pueda dar por robar en una tienda. Eso era para ella lo normal. Recuerdo que la única vea que viajamos juntos nos fuimos a Menorca y estábamos en el aeropuerto y yo me probé una muestra de perfume de Narciso Rodríguez que olía maravillosamente y comenté lo bien que olía. ¿Qué hizo? Lo robó. Cuando salimos de allí resultó que Mina había robado el perfume. Pero había sido lista y había robado la muestra, no el perfume, porque sabía que si robaba el perfume el perfume podía pitar en cuanto saliéramos de la tienda. También robaba en todos los chinos a los que íbamos, en todos. Era increíble. Y nunca, jamás, pagaba una copa. Siempre se iba de los bares sin pagar, o robaba las copas de otros.

Hablaba sin parar. No paraba. Cuando le daba por un tema, si le interesaba, cogía carrerilla y blablablablabla blablablablabla blablablablabla.

Sabía hacer cálculos de memoria. Eso me impresionaba mucho. No sé si os lo he contado ya. Mina trabajaba en teatro y en moda. Era escenógrafa, actriz, directora, vestuarista. Bueno, pues si tenía que calcular cosas, las calculaba de cabeza, en plan: “si en el local caben sesenta personas a quince euros cada una y el local se lleva el veinte por ciento a nosotros nos corresponden tantos euros”, y eso así, de cabeza, sin pensarlo. A mí me resulta imposible hacer eso, yo no sé hacer nada sin calculadora.

Bueno, ya que tengo que rellenar dos folios por narices (porque le prometí a David que le rellenaría dos folios diarios ) os voy a contar cómo la conocí.

En aquel momento Mina estaba trabajando en una obra de teatro bastante cutre que se representaba en un bar con actores amateurs pero que sin embargo daba bastante más dinero que si se hiciera en un teatro porque las salas se suelen llevar el 60 o el 70 % de la recaudación, y el estado se llevaba entonces el 21%. O sea, que en los teatros los actores no se llevaban nada, si tenemos en cuenta que en los teatros suele haber técnicos, producción, y esas cosas. Aquella era una especie de obrita de cabaret. Tú ibas, te sentabas, tomabas tu copa, y los actores se ponían a jugar contigo. Interactuaban contigo como si fueran gente que también había ido a tomarse una copa al bar. Era bastante divertido y tenía mucho de improvisación. Luego pasaban la gorra y se repartían todo lo que se recogían. Y lo dicho, ganaban bastante más que un actor profesional en un teatro.

Por entonces yo escribía en una revista online bastante conocida en Bilbao el AUX Magazine, y en cuanto los actores supieron que “el crítico de teatro” había ido a verles, se pusieron súper nerviosos. En realidad yo no había ido a escribir ninguna reseña. Había ido a acompañar a un amigo que a su vez había ido porque era amigo de una de las actrices. Pero se empeñaron en que nos quedáramos a tomar un txikito en el bar después de la obra. Y además, me escuchaban con muchísimo interés, como si yo fuera Alguien, con mayúscula.

En la obra había tres actores y tres actrices. De las tres actrices, dos estaban buenísimas y una era normalita tirando a feúcha. De las dos que estaban buenísimas una tenía novio (lo dejó caer a los diez minutos de conversación), y la otra era lesbiana (lo dejó caer a los once minutos de conversación). La normalita feúcha no me decía nada de nada. Así que mi gozo en un pozo.

Cuando cerraron el bar debían ser las doce de la noche.  En Bilbao no hay metro a Getxo después de las once de la noche y yo no tengo coche, así que lógicamente le pregunté a mi amigo si me llevaba. La normalita tirando a fea comento que qué casualidad, que ella era de Getxo, que su familia vivía allí y que se había criado allí,  pero que vivía en San Francisco, que había alquilado una casa allí. Yo flipé en colores, porque Getxo es lo más pijo y lo más caro de todo Bilbao, pero San Francisco es todo lo contrario, marginación y conflicto. Pero no dije nada, claro. Nos ofrecimos a llevarla porque sinceramente nos dio miedo que una chica joven anduviera sola por un barrio tan peligroso a esas horas.  Y así empezó, bien, una historia que acabó muy mal.

Ay Mina, hipótesis celeste, de ti aprendí que la fortuna está en no buscarla, y que a la locura a veces se la echa de menos, a veces,  porque tu locura es mía. Tu locura,  mi cielo,  brilla en la noche estelar y  de tu frente sin orden se alza un arco iris que acaba en mi frente, herida por  tu recuerdo y tu locura del bajo vientre, aliento de boca seca. En fin, no te extrañe, Mina, que me den ataques de ansiedad en plena biblioteca, tú estabas loca pero yo lo estoy aún más.

Continuará mañana.

La canción de hoy no tiene nada que ver con lo que os cuento pero os la dejo porque es mona, cuqui, indie y pintona. Y porque me encanta.

 

 

 

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