Losersexual

Soy Un Loser

David me dijo que tenía que escribir de sexo porque es lo único que hace que salten las visitas pero yo no sé hacer eso. Soy un loser bajito y gordito y follo menos que un casado, poco tengo que contar.

Pero os puedo contar una anécdota para que os hagáis una idea de lo triste que es mi vida sexual.

Yo salí con Mina dos veces. La primera, unos seis meses. Luego seguimos follando unos meses, luego un paréntesis en el que no nos veíamos, luego volvimos.

  1. Salimos juntos “oficialmente”. Y yo dejé a Mina por aquello de que no quería pertenecer a un club que me admitiera a mí como socio
  2. Al mes escaso Mina ya iba súper en serio con Asier
  3. Aun estando con Asier, Mina seguía follando conmigo
  4. Cuando Asier se enteró de que Mina seguía follando conmigo, le montó a ella la de Dios es Cristo. Mina, muy en su línea, negó a la mayor, dijo que todo era mentira, lloró, pataleó, y convenció a Asier
  5. Durante cuatro meses no nos vimos y yo me dediqué a stalkear a Mina y a Asier por las redes sociales
  6. A los cuatro meses, Asier y Mina cortaron y Mina volvió conmigo

En esos cuatro meses en los que no estábamos juntos, una noche nos fuimos al Zinebi un grupo de amigos. En principio íbamos David y cuatro más, luego se nos unieron dos más que eran amigos de no recuerdo quién. Uno de nuestros amigos, Negu, se estaba quejando de que no habían seleccionado su corto. Sacó el móvil y nos lo enseñó. A mí me hacía bastante daño verlo porque en aquel corto (más malo que un manco jugando a futbolín, por cierto) salía Mina. Y entonces uno de los dos chicos a los que yo no conocía salta “Ostia, ésa es Mina”. Y nos cuenta que hacía años había salido con ella. Negu le explica entonces que podíamos hacer un club de afectados. Y el chaval, que ya iba bastante contento me dice algo así como “¿y a ti también te pegó?”. Y entonces nos cuenta la historia. Habían estado juntos muy jóvenes, pero en una relación de ésas Guadiana, de aparecer y desaparecer, nunca fue una cosa muy seria. Mina tenía sus rollos, o él lo suponía y él, para darle celos a Mina, también se buscaba los suyos. Hasta que una vez, en fiestas de Bilbao, Mina se volvió loca y le pegó. El chico no era muy alto, era como yo, y Mina era muy fuerte, y le arañó la cara. No se atrevía a devolverle los golpes por si acaso le detenían a él. No me sorprendió nada la historia porque en lo que yo conocía a Mina ella tenía muy, muy, muy mala hostia.

El chico se llamaba Silban y, como he dicho, se parecía mucho a mí. Debíamos tener la misma estatura. Me dijo que Mina le había escrito hacía poco, y me enseñó los mensajes. Mina flirteaba descaradamente con él.  En esa época era cuando Mina se la pasaba colgando fotos en Facebook e Instagram de lo feliz que era con Asier. Pero eso no le impedía flirtear con Silban. Evidentemente, había un patrón. Cuando estuvo con Silban, follaba con otros. Hubo un tiempo en que follaba con Asier y conmigo. Y ahora que yo había desaparecido, se debía aburrir follando solo con Asier. Silban ya iba borracho así que hizo la gracia de enviarle un mensaje de guasap. Mina le respondió inmediatamente. Le decía que se pasara por casa, que se tomaban algo, Silban le dijo que no le apetecía nada, que no le apetecía verla otra vez, que ya tuvo suficiente. Y entonces, solo entonces, Mina le dijo que tenía un novio.

Seguimos de marcha por Bilbao hasta que se hizo de día y resultó que Silban era un tipo muy majo y muy culto así que nos intercambiamos los teléfonos y prometimos quedar algún día. No lo hicimos, pero si nos veíamos por la calle (Bilbao es pequeño, es fácil encontrarse) nos saludábamos y nos parábamos a charlar. En cambio, si yo veía a Mina por la calle, cambiaba de acera o me salía del local, o no entraba en él.

Como ya he explicado, al poco Mina y Asier cortaron y Mina volvió conmigo. Fue todo muy bonito y Mina estaba cariñosísima. Yo ya iba advertido por Silban y por varios otros (en otro momento os explico eso) de que Mina era peligrosa, más mentirosa que Pinocho, y con un genio impredecible, que se le iba la pinza cada dos por tres. Pero yo llevaba meses solo y Mina me atraía mucho.

El caso es que aunque Mina me dijo que me quería desde el principio y estuvo verdaderamente encantadora, no hacía otra cosa que hablar de Asier. Asier esto, Asier lo otro, Asier lo de más allá. Lo buenísimo que estaba, y lo dolida que estaba porque él le había dejado. Hubo un día en que me tocó muchísimo. Después de follar, Mina me dijo que me había salido tripa. Yo le respondí que no solo estaba más delgado que cuando nos conocimos sino que además cuando estuvimos juntos por primera vez ella decía que mi tripa le gustaba. Y va ella y me dice. “Sí, pero ahora estoy acostumbrada a otras cosas.”

Llegó un puente largo y mi madre me invitó a irme a Londres con ella. En hotel caro y toda la pesca. A mí me hacía muchísima ilusión pero yo me daba cuenta de que a Mina le daba envidia. Cuando yo lo mencionaba ella decía: “Lo que te vas a aburrir yendo con tu madre”, “Londres es un destino de paletos horteras, en el puente no va a haber más que españoles”, cosas así. Y dos días antes de que yo me tuviera que marchar me montó un pollo por una tontería tan grande que ahora no recuerdo ni cuál era. Solo recuerdo que el pollo lo creó ella y que me echó la culpa a mí. Y luego me dijo: “Te pones así porque estás celoso”. “¿Celoso de qué?” le dije yo. “Pues de que voy a Benidorm y Asier estará en el Albir así que igual me paso a verle.”

Yo no podía estar celoso porque hasta ese momento no tenía ni idea de que Asier estuviera en El Albir. Mina se iba a Benidorm porque sus padres, como buenos pijos de Getxo, tienen un apartamento allí y Asier, por lo visto, se había ido a El Albir a pintar la mona, al apartamento de no sé quién.  Cuando digo pintar la mona lo digo literalmente, porque Asier pintaba.

En fin, que me fui a Londres con mi madre y cada vez que entrábamos en un sitio con güifi volvía a stalkear los perfiles de Asier y de Mina. Y entonces veo que Mina ha puesto un like en una foto de Instagram de Asier. En una foto del mar en El Albir. Y Mina no había puesto un solo like en el perfil de Asier desde que él le había dejado.

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El resto de mis cuatro días en Londres fue un infierno. Envié varios mensajes a Mina, pero no contestó ninguno.

Cuando llegué a Bilbao yo estaba, obviamente, muy nervioso. Llegué y me encontré a Mina de muy mal humor, muy borde. Le pregunté qué tal en Benidorm y no me quiso preguntar nada.

Entonces me llegó un mensaje de Silban. Me decía que quería hablar conmigo, que nos viéramos en el Lamiak.

Silban fue muy amable y me vino a decir más o menos esto:

-Tío, Negu, me ha dicho que has vuelto con Mina, así que creo que deberías leer una cosa.

Entonces me pasó el teléfono y había una conversación de guasap con Mina. Era Mina la que le iniciaba la conversación. Estaba en Bilbao, no había ido a Benidorm. Se ponía súper melosa y le decía cosas muy dulces. Y al final le decía:

-¿Por qué no te pasas por mi casa y tomamos algo?

-Pero me ha dicho un pajarito que estás con alguien. – le respondía Silban.

– Sí – decía Mina- puede que esté con alguien pero no es una cosa muy seria…

– O sea, ¿es solo un rollo sexual?

-Qué va, el sexo es lo menos importante entre nosotros, no tenemos buen sexo. Es por no sentirme sola

Ahí lo dejo: No tenemos buen sexo. Y yo que me había tirado horas comiéndole el coño y esforzándome como un buscador de oro, para descubrir que a Mina no le gustaba.

Evidentemente no había ido a Benidorm. Había dejado el like en el Insta de Asier solo para que yo lo viera, y se había inventado la historia de Benidorm porque le daba envidia que yo fuera a Londres.

– Mira tío – me dijo Silban – no pienses que me ha escrito porque está enamorada de mí, porque no lo está. Durante los dos años que estuvimos juntos me trató como la mierda. Solo le interesaba cuando estaba con otra, entonces me llamaba. Si estaba bien con ella, si me colgaba getxo2bqu25c325a92bhacer2brutasde ella, ella pasaba de mí. Si ahora me ha llamado es porque no sabe estar sola y porque sabe de sobra que me está yendo bien. Hazme caso y pasa de ella, está loca, todo el mundo lo sabe, tiene fama.

Bloqueé a Mina de todas mis redes. Guasap, Facebook, twitter e Instagram. Pero Bilbao es pequeño, y Getxo es más pequeño aún, y no me atrevía a salir de casa por si la veía. Mina suscitaba en mí la atracción del abismo. Sabía que si la veía, me caería. Sentía que la figura de Mina, las formas de Mina con la atracción honda que despertaban (colores, sonidos, olores),  activarían  en el cuerpo un mecanismo de autodestrucción. No se lo reprochemos: el cuerpo, siendo lo que es, tiene que hacer lo que hace, tiene que querer lo que quiere. ¿Vencerlo? ¿Dominarlo? Sí, muy fácil decir eso. El cuerpo advierte que sólo somos él por un tiempo, y que también él tiene que realizarse a su manera, autodestruirse a su manera. Me sentía inerme frente a ella. Su atracción era precisamente del orden necesario a mi naturaleza: todo en ella se conformaba a mi deseo. Un instinto de fusión con ella, de absorción en ella,  de autodestrucción por ella. A través de su cuerpo oscuro, oscuro como siniestro que era, alcancé la unión con la parte más oscura de mí mismo. Y podía olvidarlo todo, todo menos ese contacto de la mano sobre un cuerpo, memoria donde parecí latir, íntimo y profundo, el secreto mismo de lo que no le contaba a nadie.

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