El polvo de tu vida, y no te acuerdas – II Parte

Soy Un Loser

Su casa estaba tan limpia y ordenada como la que había tenido en Bilbao. Eso era algo que me gustaba de Eme. Dentro del caos que era su vida, en su casa había mucho orden. Es algo que admiro mucho, porque yo soy muy desordenado. Me contó que había encontrado un trabajo cojonudo. Era la jefa de cocina de un colegio privado. Daba de comer cada día a dos mil niños. Era un trabajo duro, pero su jornada era muy corta. Entraba a las siete y media y salía a las dos y media. Y le pagaban dos mil euros.  Ambos estábamos borrachos. Yo había bebido con David y ella, por lo visto, había bebido sola. Tenía un porro en la mano.

Al rato estábamos besándonos de nuevo, como si no hubiera pasado año y medio sin hablarnos. Sonaba su música. Otra cosa que admiro mucho de ella, amén del orden de su casa, es su excelente gusto musical  Sé que sonaba ‘The Look’ de Metronomy, en algún momento. Me encantó, pero a la vez lo lamenté, porque adoro esa canción y sabía que a partir de entonces cada vez que la escuchara me vendría Eme a la cabeza. En algún momento, ella sacó una pastilla roja. Sonaba Kratwerk. Me dijo que era un éxtasis. En mi puta vida había visto yo un éxtasis rojo. Yo no me drogo, hace años que no lo hago, me da muchísimo miedo que me siente mal, porque las drogas me sientan verdaderamente mal. band-room-after-partyPero el tema ahora no es mi relación con las drogas, sino Eme. Le expliqué que me apetecía tomarlo con ella, pero el riesgo que corríamos era que yo vomitara o me desmayase, o me pusiera hiperactivo, o a saber. Ella dijo que corría el riesgo. Tomamos ambos media pastilla. Nos desnudamos el uno al otro. Ella es más alta que yo. Tiene las mejores tetas que he visto en la vida. Bueno, quizá haya visto un par de tetas así de bonitas hace muchos años, con otra chica de cuyo nombre no me acuerdo. Pero bueno, llevaba muchos años in ver una cosa así.  Tiene la piel preciosa, también. Un cabello maravilloso, unas piernas de garza. Y una cara que podría ser preciosa si no fuera porque se le notan demasiado los estragos de las noches de marcha. Ojeras, granitos, rojeces, esas cosas. La calidad de la piel de una mujer dice mucho de lo que se mete y se deja de meter. Pero no estaba yo como para fijarme en eso

En fin, nos metimos en la cama a las tres de la mañana. Y nos quedamos dormidos cuando ya era de día. Nos pasamos cuatro horas follando, cuatro.  Y no se me bajó la polla en ningún momento. Aquello parecía un tentetieso. Supongo que era la pastilla.

Lo fuerte del tema es que quizá fuera uno de los mejores polvos de mi vida, y todo apunta a que podía ser así. Recuerdo que hicimos cosas que nunca había hecho antes con nadie. Pero tengo un recuerdo muy vago. Retazos de imágenes. Recuerdo y no recuerdo aquella noche, aquel beso que estuvo entre mi boca y su cuello de cisne, recuerdo y no recuerdo sus tetas prodigiosas. Siento que el recuerdo se me despega de la mente como un cromo y su figura en la cama es como una mancha dispersa. Su voz llega de lejos, apenas puedo oírla, recuerdo que me decía que le gustaba mucho mi cuerpo pero yo, por supuesto, no la creo.  Se me va deshaciendo el recuerdo en la cabeza como un jirón de humo, se borra como un dibujo de tiza.  Un polvo de cuatro horas en el que hice cosas que nunca había hecho antes. Lo sé, pero no lo recuerdo. But just remember how we shook shook. And all the things we took took.

Nos despertamos a las doce.  Yo dije que me iba a casa. No pareció importarle ni mucho ni poco. Bajamos juntos. No nos duchamos siquiera. Ella me acompañaba a la parada del autobús y entonces propuso que fuéramos a tomar una caña.  Fuimos a una terraza. Ella bebió tres cañas seguidas y entonces empezó a soltársele la lengua. Me dijo: “Ahora mismo,  hay tres hombres en mi vida.” Le pregunté quiénes eran.  Me dijo que uno era un amante que tenía desde hacía años, al que veía cuando bajaba a Bilbao, el otro era su vecino y el tercero un tío que había conocido por Tinder, que según ella era adicto al sexo. (Como si ella no lo fuera). No se me pasó por alto que a mí no me contaba entre los hombres de su vida. Luego empezó a hablarme de lo mal que se sentía, de lo triste, de lo vacía.  Decía que no soportaba sus propias “taras”. Las llamaba así. Yo no le veía tara ninguna excepto que bebía y se drogaba un poco de más y que follaba un poco de más. Y entonces de repente me vino el recuerdo, desdibujado a la cabeza: habíamos follado sin condón. Y ella follaba regularmente con otros tres hombres, me lo acababa de decir. Hala, dos puntos más para mi carnet de autodestructivo. Me meto una pastilla que no sé ni lo que es y follo sin condón con una chica que sé de sobra que es promiscua.  Igual que sabía de sobra que ella se estaba autodestruyendo. Cause you’re going round in a circle And everyone knows you’re trouble.

Una vez le preguntaron a Morrisey en una entrevista: “¿Qué es lo primero que haces cuando te despiertas?” “Desear no haberlo hecho,” respondió él.

Me dijo entonces que volviéramos a su casa a follar. Que ella sabía que lo estaba deseando. Lo curioso es que no lo estaba deseando. Estaba viendo frente a mí a una copia de Mina, pero con todo más intensificado. Más guapa que Mina, más alta que Mina, más drogadicta que Mina, más promiscua que Mina… incluso más autodestructiva que Mina (y ya es decir). Y recordaba cómo Mina también me hablaba de lo mal que se sentía, cómo me embarqué en la labor inútil de redención de Mina, y de la hostia que me di.  Sé perfectamente que a ese tipo de mujeres nadie puede ayudarlas porque ellas no quieren ayudarse a sí mismas. Y sabía que si no me largaba de allí iba a follar otra vez con ella, y me iba a encoñar de ella y que iba a acabar deprimido de nuevo. Bueno, en realidad oficialmente sigo deprimido, pero lo cierto es que desde que pisé Madrid me sentía, si no bien, al menos un poco más tranquilo. Y no iba a joder la poca estabilidad que había conseguido por ninguna mujer, aunque tuviera las mejores tetas del mundo y follara cuatro horas seguidas

¿Quién tiene tiempo para mantener tres amantes, de todas formas? Me venía la cabeza que una persona que puede simultanear a tres amantes no debe quedar mucho con sus amigos. ¿Tendría Eme amigas? Recordaba que en Bilbao me presentó a tres, hacía tiempo, chicas pijas de Jeto, de ésas del “ya mi aita era del PNV”.  Desentonaba entre ellas como una cucaracha en un plato de nata. Supuse que Eme era de ésas que compran afecto, atención, algo parecido al amor, con sexo.  Quizá simplemente necesitaba el sexo como necesitaba el alcohol, los porros, las pastillas, para distraerse de sus “taras” como ella decía. Esas taras que solo ella veía.

Cuando llegué a casa, David no estaba. Encendí el teléfono, había un montón de mensajes suyos. Le respondí para tranquilizarle.  Me tumbé en el sofá y me quedé dormido. Eme se me aparecía en sueños. Entonces supe que ya estaba curado de Mina. La cura de mi enfermedad es mi misma enfermedad. La misma enfermedad había tomado un nombre diferente. La enfermedad es siempre la misma. También supe que intentaría volver a ver a Eme.  Pero no debes hacerlo, me repetía a mí mismo una y otra vez.  Yo conozco mi enfermedad, desconfío de mi salud, no me alegro de lo mal que lo pasé, ni sé siquiera disfrutar de lo bien que lo paso.  No puedo disfrutar de los favores de la vida porque un recelo mortal me los desvía.

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Eme es un ángel, pero no es una diosa.  La forma de los ángeles ha cambiado porque los hombres hemos cambiado. Han dejado de volar porque el aire está sucio. Ella entretiene a su enfermedad con todo lo que encuentra, no la mira a los ojos como yo. Pasa por mi vida de cuando en cuando como un soplo, como un relámpago o una corriente fría, brilla levemente sobre mi historia, la ilumina y desaparece.  Los ángeles están entre nosotros, los ángeles están dentro de nosotros, los ángeles somos nosotros.

This town’s the oldest friend of mine

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2 comentarios en “El polvo de tu vida, y no te acuerdas – II Parte

  1. El otro día vi en el país este artículo, en verdad es muy poco, y se centra más en la atención que en otra cosa , pero me pareció un síntoma muy gráfico de la ceguera en la que vivimos…..Vemos lo que creemos que vemos….(lo vivido con EME o Mina) Pero vemos mucho más que con los ojos….Vemos con los recuerdos, Con nuestra historia personal…..En verdad nuestra realidad no es la realidad, sólo es la nuestra, lo que percibimos en ella y como lo interpretamos…. http://tiny.cc/ld03ky

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