El polvo de tu vida, y no te acuerdas

Soy Un Loser

Habíamos ido a la Filmoteca a ver una película de Almodóvar. No recuerdo qué película era. Y entenderéis por qué no lo recuerdo cuando lleguéis al final de esta historia

Estaba aburrido con David y Gonzalo cuando sonó un mensaje en el móvil. Eran las doce y pico.

No reconocí el número.

Decía: “El otro día me acordé mucho de ti.”

Respondí. “ ¿Quién eres?”

Me dijo: “Soy Eme.”

Al principio no caí en la cuenta. Desde luego, Eme DJ no me iba a llamar a mí. Y ¿qué más Emes conocía yo? Montones, la verdad, pero ninguno con tanta confianza como para enviarme un mensaje así.

Tardé unos quince minutos en situarla.

Con Eme había tenido un rollo hace año y medio más o menos, justo cuando empezaba con Mina.

La primera vez que vi a Eme fue en un bar de Bilbao, en el Lamiak. Ella iba hacia el baño. Era guapísima. Me quedé impresionado. Luego, cuando salió del baño, la seguí con la mirada. Se unió a un grupo y le dio un beso a un chico. Un beso en la boca, fugaz. Luego le tomó de la mano. El chico era más bajito que ella, no parecía nada especial, no era guapo. Me devolvió la confianza en la vida. Si semejante pibón podía estar con un chico normalito, del montón, a mí me quedaba esperanza. Mientras haya una ventana abierta, ojos que vuelvan del sueño  y otra mañana que empiece, mientras haya mujeres así que besen a hombres así, habrá esperanza para un Loser como yo.

lamiak1

Unas semanas después volví al bar una tarde cualquiera y vi a aquella diosa sentada en la barra, charlando con la camarera. Como la camarera era una buena amiga (y aún lo es) me dije que, si la ocasión la pintan calva, yo estaba dispuesto a cogerle de los pelos de los sobacos si hiciera falta. Me puse a hablar con la camarera y luego me dirigí a la Diosa. “Huy, perdona, qué despistado soy y qué maleducado. Me llamo Loser”. Como si no hubiera estado pendiente de ella desde que puse el pie en el bar.

La camarera estaba hablando de perros creo. Sé que estuvimos un rato hablando. Y después, no sé a cuento de qué, la Diosa me dio su teléfono. Creo que la excusa fue una guía de Marruecos que yo iba a dejarle. Excusa ridícula, porque toda la información podría encontrarla en internet.

Una semana después quedamos. Fuimos al cine, fuimos a cenar, bebimos. Bebimos mucho. Y, por fin, nos besamos. Entonces ella dijo que salía un momento a fumar, que me quedara vigilando las cervezas.

Cuando volvió me dijo: “Creo que tengo que ser sincera. Tengo novio.”

Y al rato volvíamos a besarnos de nuevo. Y al rato estábamos en su casa follando.  Al día cama-por-hacersiguiente nos envíamos muchos mensajes. Y ella me dijo, por escrito, que aquello no se podía volver a repetir, que quería ser fiel a su novio.

Pero una cosa es creerlo y otra cumplirlo.  Follamos algunas veces más. Siempre muy, muy, muy borrachos. Porque Eme vivía mucho y bebía mucho.

Y entonces apareció Mina en mi vida, y aunque Mina no era ni de lejos tan guapa como Eme, parecía un poco más estable, y decidí dejar de ver a Eme.  Y borrar su número de mi agenda. Alguien me contó que Eme se había ido a vivir a Madrid.

Y de alguna manera se había enterado que yo también había venido.

Estaba tan borracho que le contesté lo siguiente: “Me apetece mucho verte, pero sobre todo me apetece mucho volver a follar contigo.”

Ella: “No hace falta que follemos.”

Yo: “No me imagino verte sin follar contigo.”

Ella: “Estoy en casa, pásate y lo hablamos.”

Me dio la dirección y cogí un taxi.

continuará mañana…

Si quieres leer mis post anteriores, pincha sobre este texto

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s